Hacia el sol: Cruzando los Alpes por la Vía Claudia Augusta.
19.11.2021 | Travel & Adventure
Kathi y Jonas se conocieron mientras estudiaban en Ciudad del Cabo, en 2015. Juntos han viajado por Sudamérica, Sudáfrica y Europa, y también han descubierto Chile en bicicleta. Este verano han cruzado los Alpes con su Delite y con un solo lema: "siempre hacia el sur". Hacia Italia, hacia el sol.
Siguiendo los pasos de los romanos.
Jonas y Kathi comenzaron su travesía alpina en agosto en Füssen, Baviera, cerca de la frontera con Austria. Les esperaban ocho etapas y unos 700 kilómetros a lo largo de la histórica Via Claudia Augusta.
La travesía alpina permitió a Kathi y a Jonas recorrer paisajes únicos: en dirección al sur del Tirol, pasaron por el Zugspitze, por el Fernpass y por el Reschenpass. Kathi y Jonas recuerdan esta última como una etapa especialmente hermosa: las subidas, a veces más empinadas, a través del salvaje y romántico Inntal o valle del Inn, se vieron recompensadas con magníficas vistas del lago Resia y con la sensación única de haber logrado juntos algo muy especial.
En las etapas siguientes su recorrido les llevó por fragantes manzanales y pintorescos viñedos a través de Merano, Bolzano y Trento, siempre siguiendo la antigua calzada romana, hasta el lago de Garda.
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La Vía Claudia Augusta es una de las vías romanas más famosas. Finalizada bajo el mandato del emperador Claudio en el siglo I d.C., sigue conectando el norte de Italia con el sur de Alemania y va desde el Danubio hasta el Po. La que fuera en su día una importante vía de comunicación militar y comercial, se ha convertido en una ruta ciclista de largo recorrido y en un itinerario popular para ciclistas y excursionistas. La calzada conecta tres estados, tres zonas climáticas y 10 regiones diferentes.
A lo largo de la Vía Claudia Augusta en el camino hacia el Lago Claudia.
Vista del Zugspitze.
La Dolce Vita.
Al llegar al lago de Garda, Kathi y Jonas disfrutaron del tan esperado clima soleado y cálido de Italia y se refrescaron con un merecido baño. Con un tiempo perfecto, continuaron a la mañana siguiente por carreteras en buen estado vía Mantua y Módena, hasta el destino de su viaje, Bolonia.
Llegó: Kathi y Jonas en el Lago de Garda.
No hay ciclistas de buen tiempo.
Berlín es el hogar elegido por Kathi y Jonas desde 2019 después de haber vivido en Santiago, Ámsterdam y Viena. Llevan mucho tiempo prescindiendo de un coche de propiedad en su día a día, una decisión que les parece correcta y coherente a ambos. Kathi y Jonas se desplazan al trabajo con sus bicicletas eléctricas llueva, nieve o haga sol. Cada uno recorre unos 20 kilómetros al día en medio del tráfico urbano de Berlín.
"Nos dedicamos profesionalmente a las soluciones de movilidad sostenibles, Kathi en la Verkehrsverbund Berlin-Brandenburg y yo en Deutsche Bahn. Por eso me pareció lógico pasarme por completo al transporte público y a las bicicletas eléctricas también en mi vida privada. No echamos de menos un coche", nos dice Jonas.
Jonas y Kathi compraron su Delite a principios de año. Habían probado casi todas las E-Bikes de Berlín, y lo hicieron aunque tuvieran que conducir hasta Potsdam en un coche de alquiler después del trabajo. Buscaban unas E-Bikes que fueran robustas y fiables para el uso diario durante todo el año, pero también tenían que ser perfectas para hacer largos viajes en vacaciones.
Además de un comportamiento de marcha deportivo y un alto rendimiento de la batería y el motor, la suspensión integral de las E-Bikes era un aspecto sumamente importante. Llevando casi 15 kg de equipaje en el portaequipajes, este aspecto no es baladí. La conclusión de Jonas: "Para mí, la Delite es la única bicicleta eléctrica del mercado que ofrece el pack completo."
Bella Italia.
En tierras italianas, el camping gas estuvo empaquetado la mayor parte del tiempo, dado que la oferta de deliciosas pizzas, pastas y helados era demasiado tentadora y estaba presente casi en cada esquina desde el lago de Garda.
Por el camino, Jonas y Kathi pararon donde quisieron. Sólo habían reservado con antelación el alojamiento en cámpings u hoteles: "Podíamos recargar las baterías cada noche sin problemas, incluso en los cámpings. Pudimos hacer incluso la excursión más larga de un día con 900 metros de desnivel sin ningún problema con una sola carga de la batería en modo tour", comenta Jonas.
"Cuando se viaja en E-Bike se puede apreciar mucho mejor la naturaleza, el entorno y las gentes del lugar. Con nuestras bicicletas eléctricas cargadas despertábamos lógicamente mucho interés, de modo que siempre era fácil entablar animadas conversaciones con los lugareños y otros ciclistas viajeros", dice Jonas. "Las E-Bikes son siempre un tema de conversación en todas partes, ya sea en Berlín, Brandeburgo o de vacaciones, la gente nos mira y habla con nosotros", añade Kathi entre risas.
Lugar de desayuno desde el alojamiento del agriturismo en Mantova.
Una breve charla en el arcén se convierte rápidamente en un descanso largo o en un desvío imprevisto hacia algún punto de interés o alguna joya oculta en los alrededores. "Para mí, es precisamente esa espontaneidad, esa libertad, lo que me encanta de viajar en bicicleta", concluye Kathi.
Tras ocho etapas, 700 kilómetros, 4.500 metros de desnivel y unas 40 horas sobre el sillín, Kathi y Jonas llegaron a Bolonia. A la mañana siguiente emprendieron el viaje de vuelta a casa en tren. Mientras paseaban por el pintoresco casco antiguo de la ciudad, bañado por la suave luz del atardecer, repasaron los numerosos y hermosos momentos de la semana que acababan de finalizar, y planeaban su próximo viaje.
En Trento.